Cirugía de Tumores Cerebrales y de la Médula Espinal

Se conoce como tumor a una masa anormal que crece dentro del cerebro o la columna espinal (multiplicación desordenada y anormalmente alta de células). Si ésta se origina en el propio cerebro o en la columna se denomina tumor primario, mientras que el secundario es ese aquel que surge en otra

parte del organismo y se ha extendido a otras zonas u órganos (metástasis). Los tumores malignos crecen más rápido, son más agresivos e invasivos que los tumores benignos.

Tumores cerebrales:

 Los síntomas más frecuentes son debidos al aumento de la masa tumoral o a la inflamación (edema) que este tumor produce sobre el cerebro sano, causando hipertensión intracraneana. Los síntomas frecuentes son: dolor de cabeza progresivo crónico, nausea, vomito, visión borrosa, visión doble, alteración de la conciencia, así como puede ocasionar síntomas relacionados al lugar donde se ubica el tumor (déficit focal o focalidad neurológica) ej.: pérdida de fuerza de un miembro, alteración de la sensibilidad, alteración de la marcha, crisis epiléptica y alteración del lenguaje.

 

Tumores espinales:

Los síntomas iniciales originados por este tipo de tumores pueden ser indistinguibles de una hernia de disco, con dolor tipo ardor o descarga eléctrica en un sitio congruente de inervación. El curso es lentamente progresivo, sin embargo, el deterioro de funciones neurológicas de forma rápida puede ocurrir, generalmente por sangrado tumoral o compresión de arterias importantes en la medula espinal.

El síntoma de inicio más frecuente es el dolor. Pueden asociarse problemas para caminar de tipo agudo o progresivo, dificultad para controlar los esfínteres, alteraciones de la sensibilidad, perdida de función de extremidades.

El diagnóstico se lo realiza mediante estudios de imagen (tomografía y /o resonancia magnética (RM) de cráneo o de columna espinal) lo que permitirá conocer con mayor detalle las características, la ubicación y estructura del tumor, para poder tomar un plan terapéutico adecuado. El diagnóstico de certeza histológica (tipo de tumor) lo da finalmente el estudio de la biopsia de la lesión, que se obtiene mediante un procedimiento neuro-quirúrgico específico para cada paciente.

Las modalidades de tratamiento varían según el tipo de lesión. En algunos casos se realizará solamente una biopsia estereotáctica (por neuronavegación o estereotáxia convencional) del tumor (ej.: tumores situados en zonas muy delicadas o funcionales (ej.: área motora primaria, área del lenguaje, etc.), o en pacientes con condiciones generales desfavorables para cirugías largas y complejas. En otros casos, se realizará un procedimiento neuro-quirúrgico mediante técnicas de microcirugía para exéresis (total, subtotal o biopsia abierta) de la lesión tumoral. Posteriormente y dependiendo del resultado de la biopsia del tumor y del grado de resección de este, se podrá complementar el tratamiento con radioterapia, radiocirugía y/o quimioterapia en algunos casos.

La operación consiste en la apertura del cráneo (craneotomía) para acceder al lugar donde está situado el tumor y extirparlo. La cicatriz en la piel del cuero cabelludo dependerá de la localización y tamaño de la lesión. Intraoperatoriamente se analiza una muestra del tumor para conocer provisionalmente su naturaleza benigna o maligna. Sin embargo, el informe definitivo respecto al tipo de tumor se recibe posteriormente. La dificultad y duración de la intervención depende del tipo y localización del tumor, tratándose en todo caso de intervenciones de larga duración.

En algunos casos, la cirugía se considera curativa, poniendo fin al tratamiento, como es el caso de muchos tumores benignos. Cuando se trata de tumores malignos, la operación no es curativa, sino que el objetivo de la misma es llegar al diagnóstico de certeza del tipo de tumor, reducir su tamaño para aliviar los síntomas de compresión cerebral y preparar para otros tratamientos posteriores, que suelen ser más efectivos si se ha podido reducir este tamaño.

La meta principal de la cirugía en tumores benignos y malignos es la resección completa de la lesión, no obstante, la función debe de preservarse, es decir lo ideal es quitar tanto tumor como sea posible sin dañar más la fuerza y sensibilidad de las extremidades y el control de esfínteres o cualquier otra función dañada por el propio tumor. Afortunadamente con los avances tecnológicos actuales, se ha podido incrementar la resección de estas lesiones con mayor seguridad. La vía de acceso a la columna depende del sitio de localización de tumor, siempre buscando dañar lo menos posible el tejido nervioso sano. En ocasiones es necesaria la reconstrucción de la columna con material de metal, de tal forma que la persona pueda mantenerse caminando después de la recuperación quirúrgica.