Cirugía para la Enfermedad degenerativa de la Columna Vertebral

Uno de los mayores problemas clínicos del mundo moderno corresponde a las enfermedades degenerativas de la columna vertebral. El costo diagnóstico y de tratamiento, así como la repercusión económica por inasistencia laboral y rehabilitación, se han convertido en el mayor problema para reinstalar en sus puestos de trabajo a pacientes que constituyen socialmente la población económicamente activa, con la consecuente reducción en la productividad.

Los cambios degenerativos de la columna lumbar se establecen por factores múltiples de franco carácter patológico o, menos frecuentemente, por factores de desgaste “fisiológico” como microtraumas actividades deportivas de alto y medio impacto, así como subir o bajar escaleras y correr.

Estas alteraciones suelen acompañarse de cambios degenerativos en los grupos musculares de sostén de la columna vertebral, creando una condición de endeble fortaleza muscular, susceptible de predisponer a la degeneración de discos intervertebrales y de facetas articulares, así como de favorecer el engrosamiento de los ligamentos amarillos y la formación de procesos hipertróficos en los cuerpos vertebrales causando estenosis espinal.

El síntoma más importante es el dolor, debido principalmente al malestar de diversa percepción e intensidad individual, a su frecuencia de presentación y a la potencial incapacidad funcional que produce.

La degeneración del disco intervertebral u osteocondrosis intervertebral, se manifiesta clínicamente de diversas formas, resaltando como síntomas principales: dolor, alteraciones en la sensibilidad, disminución de la fuerza muscular y limitación de algunas actividades físicas, derivada de los síntomas principales. El abombamiento discal suele producirse, en condiciones patológicas, por ruptura o flaccidez de las fibras del anillo fibroso. El efecto compresivo que produce en los tejidos adyacentes, depende de las estructuras anatómicas involucradas y del grado de severidad de la compresión. Cuando existe una extrusión del núcleo pulposo hacia el canal espinal se habla de una hernia discal que comprimir las vainas radiculares en su origen, así como en su trayecto a través de los recesos laterales o en los agujeros intervertebrales. Tomando en cuenta la sintomatología del paciente se deberán realizar estudios de imagen y electrofisiológicos pertinentes para cada caso para definir el grado de compresión del canal espinal, el grado de compresión y lesión de las raíces nerviosas y si existe o no inestabilidad. Con esos parámetros, cada paciente será individualmente valorado y se determinará que tipo de tratamiento sería el que más le beneficie.


Tratamiento

Entre los tratamientos de tipo conservador para esta patología se encuentran el reposo, fisiatría, acupuntura, analgésicos, relajantes musculares.

Cuando el paciente presenta pérdida de fuerza progresiva en uno o en ambos miembros inferiores, incontinencia de esfínteres o incapacidad para levantar el pie (pie caído), el procedmiento quirúrgico deber ser realizado de una manera urgente para evitar el deterioro nervioso y funcional de los nervios e intentar brindar una oportunidad de recuperación mayor a los mismos.

Dentro de las técnicas quirúrgicas se encuentran la Microdiscectomia lumbar clásica o la Endoscópica, siendo las dos técnicas, abordajes mínimamente invasivos.

La reducción en las dimensiones del canal espinal, usualmente adquirida por cambios degenerativos severos en la columna vertebral, se considera como estenosis espinal, también conocida como “canal estrecho”, de carácter multifactorial.

Este estrechamiento produce una compresión en la médula o de las raíces nerviosas lo que resulta en una debilidad neurológica.

En la columna lumbar, los síntomas muchas veces aumentan al caminar distancias cortas y disminuyen cuando el paciente se sienta, se agacha o se acuesta. El canal cervical estrecho puede ocasionar síntomas similares en los hombros, brazos y piernas; también puede haber torpeza con las manos y trastornos de la marcha y el equilibrio.  El paciente puede presentar también incontinencia de esfínteres o claudicación. La localidad de la estenosis determina qué área del cuerpo está afectada.


Tratamiento conservador

Inicialmente puede manejarse con analgésicos, esteroides, terapia física y ocupacional, reposo o restricción de la actividad.


Tratamiento Quirúrgico

En muchos casos, los tratamientos no-quirúrgicos no tratan las enfermedades que ocasionan el conducto estrecho; sin embargo, pueden aliviar el dolor temporalmente. Los casos severos de canal estrecho muchas veces requieren cirugía. El objetivo de la cirugía es aliviar la presión sobre la médula espinal o el nervio espinal ensanchando el canal medular. Esto se hace quitando, recortando o realineando las partes afectadas que contribuyen a ejercer presión. Existen procedimientos convencionales y mínimamente invasivos para estas patologías.

Neurocirujano-Quito-laminectomia